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Zapatero durante su intervención
Zapatero durante su intervención
Ferraz, 22 de noviembre de 2008

Intervención de Rodríguez Zapatero en el Comité Federal

Discurso íntegro del Secretario General del PSOE
22 Noviembre 08
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“Compañeros y compañeras, miembros del Comité Federal,

 

Han transcurrido cuatro meses y medio desde que celebramos el 37 Congreso, y dos meses y medio más desde que convocamos por última vez este Comité, con el objetivo de convocar el Congreso.

 

Lo primero, quiero expresar a todos los que han dejado de pertenecer a este Comité Federal mi gratitud sincera, en nombre del Partido.

 

A quienes continúan, gratitud también por vuestra dedicación y por la importante tarea que asumís al formar parte de este órgano máximo entre Congresos del Partido Socialista.

 

Y mi mejor felicitación y bienvenida a todos los que os incorporáis hoy a este órgano de gobierno del partido, bien sea por elección del 37 Congreso Federal o bien como resultado de los Congresos que han tenido lugar durante los últimos meses en toda España.

 

Congresos, Leire, en los que lo hemos hecho bien, con la normalidad que corresponde a la cultura y a la práctica democrática de este Partido.

 

Congresos como consecuencia de los cuales se han producido relevos importantes en unos casos, y continuidades importantes en otros.

 

Han sido Congresos que, en su conjunto, van a servir para que nuestras propuestas, nuestras ideas y nuestro trabajo lleguen mejor a los ciudadanos, y para que podamos seguir transformando democráticamente y socialmente la realidad de España.

 

Van a servir para que este partido unido, cohesionado, ofrezca seguridad y confianza a toda la sociedad española, en esta etapa difícil y de cambios globales acelerados que estamos viviendo.

 

Si algo nos ha caracterizado a lo largo de nuestra dilatada historia es que, siempre, siempre, tenemos un alto grado de responsabilidad ante los ciudadanos.

 

Somos la primera fuerza política de España, la que mejor la vertebra, la que más ha contribuido a su progreso en estos treinta años de democracia.

 

Pues bien, ahora esa responsabilidad es mayor si cabe. Y hemos de ser conscientes de ello.

 

Compañeras y compañeros,

 

Vivimos, en efecto, una etapa compleja, difícil, en el mundo y nuestro país, como consecuencia de la situación económica difícil para muchos ciudadanos, una crisis que arrancó siendo una crisis financiera sin precedentes por su magnitud y su extensión, y que afecta de lleno a la economía productiva.

 

Es la primera gran crisis global, y se ha precipitado además con toda intensidad y rapidez.

 

Casi podemos sentir cómo la Historia se mueve a nuestros pies. Es comprensible que haya incertidumbre. Incertidumbre sobre las consecuencias de la recesión, incertidumbre sobre cuándo podremos empezar a remontar y con qué velocidad. Incertidumbre que comparten analistas, gobiernos y ciudadanos de todo el mundo.

 

Nosotros no podemos cambiar este escenario, pero sí podemos y debemos transmitir a nuestros conciudadanos cómo vamos a actuar en él y como estamos actuando en él.

 

Frente a la incertidumbre, nosotros vamos a combatir la crisis y preparar la salida de la misma apoyándonos en cinco certezas, en cinco convicciones, que son y serán, a la vez, otras tantas pautas de la actuación del Gobierno y del partido:

 

La primera es transmitir confianza y seguridad. Y eso supone dar la cara, estar permanentemente al frente, esa es la principal obligación del Gobierno, y desde luego con su Presidente a la cabeza.

 

Mi empeño es absoluto a este respecto, como podéis comprobar día a día en mis intervenciones públicas.

 

Precisamente, el jueves de la próxima semana compareceré en el Congreso por tercera vez en unos pocos meses, para informar y debatir en sesión monográfica sobre la situación económica, sobre las medidas que estamos adoptando. Y de manera muy especial sobre la política en favor del empleo.

 

En democracia, el Gobierno es siempre responsable ante los ciudadanos, desde luego de lo que depende de él, pero incluso de lo que está más lejos de su alcance. Y os aseguro que, ahora más que nunca, vamos a seguir estando a la altura de esa responsabilidad, dando la cara, explicándonos, haciendo valer la fortaleza de nuestro país y nuestro gobierno en esta coyuntura adversa.

 

· Segunda certeza, segunda convicción: los ciudadanos tienen que saber que no vamos a esperar a que llegue la recuperación: la recuperación hay que traerla.

 

En este momento de inseguridad y debilidad de los mercados, corresponde al Estado, a los poderes públicos, tomar medidas necesarias de impulso y reactivación de la economía. Y vamos a utilizar todo el margen del que disponemos para ello, todo el margen que nos otorgan nuestras cuentas públicas. Con plena determinación, sabiendo también que se acompaña de la plena responsabilidad de saber que serán medidas, actuaciones y compromisos de carácter coyuntural

 

· Tercera certeza: Lucha contra la crisis y reforzamiento de la protección social son inseparables para nosotros.

 

Los ciudadanos tienen que saber que nos vamos a seguir ocupando de los que se encuentran en una posición más vulnerable, con medidas como la que acabamos de aprobar de la moratoria de las hipotecas para los que estén en desempleo.

 

Junto a ello, vamos a consolidar todos los avances en protección social conquistados estos últimos años; vamos a consolidarlos y a seguir avanzando, con el incremento previsto en el gasto para dependencia o con las subidas del 6% en pensiones mínimas y en becas y con el mantenimiento y potenciación de las ayudas para la vivienda.

 

La solidaridad es un imperativo de justicia. Y la solidaridad en momentos de crisis, contribuye a preservar además la cohesión social.

 

· Cuarta certeza: de la crisis se sale juntos, contando con todos.

 

Contando, en primer lugar, con los agentes sociales, con los sindicatos y los representantes de los empresarios.

 

Esto quiere decir escucharles, plantear seriamente sus propuestas, no aprobar, contra su voluntad y su criterio, medidas que incidan directamente en el mercado de trabajo.

 

Los ciudadanos tienen que saber que nosotros no nos vamos a comportar de otro modo. Que vamos a seguir conciliando la necesaria rapidez de la reacción con el respeto al marco del dialogo social. Y que lo hacemos y lo haremos no sólo por razones de equidad, sino también de eficacia. Actuar, así, por tanto, no es sólo lo justo sino también lo más oportuno. Además, los agentes sociales tienen sobradamente acreditado su sentido de la responsabilidad en nuestro país. Y confío que ese sentido de la responsabilidad permanezca e incluso se intensifique en esta situación.

 

Pero tratamos de ampliar el círculo de concertación frente a la crisis, buscando el apoyo de las fuerzas políticas, y quiero poner en valor aquí, el hecho de que los dos Decretos-leyes aprobados en las últimas semanas por el Gobierno, con medidas excepcionales de apoyo al sector financiero hayan merecido un amplio apoyo parlamentario. De ahí que vamos a persistir en la tarea, en el intento, y en la voluntad de llegar a acuerdos con las distintas fuerzas políticas para el objetivo fundamental de la modernización de nuestra economía y nuestro sistema productivo. Y será una de las líneas en las que el Gobierno pondrá un empeño especial en compartir, en reunirnos y en trabajar juntos con otras organizaciones, cuya posición es muy relevante en la actual coyuntura, como las instituciones financieras o los representantes de sectores más afectados por la crisis, como por ejemplo en el ámbito industrial, como el sector del automóvil.

 

· Quinta certeza: todo el mundo dice que puesto que esta es la primera crisis verdaderamente global, la respuesta a la misma sólo puede ser global.

 

Yo también lo creo. Lo creo plenamente y, además, trato de ser consecuente con esta convicción.

 

Por eso, me parece fundamental nuestra presencia y participación activa en los foros y órganos internacionales en los que se va a dilucidar la respuesta común, empezando, para nosotros, como siempre, por la Unión Europea a la que luego me referiré.

 

No vamos a esperar a que llegue la recuperación: hay que traerla. Y si queremos traerla de verdad, la tenemos que traer entre todos. No entramos en esta crisis solos y no vamos a salir solos de ella.

 

Dicho de otro modo: cuando proponemos la reunión del Eurogrupo en París de la que sale el acuerdo de los distintos países que integran la zona euro para reforzar nuestros sistemas financieros, y dar apoyo a nuestras entidades, o cuando hacemos llegar en la Cumbre de Washington nuestras propuestas para reformar las reglas y los órganos del sistema financiero internacional, no hacemos nada distinto que cuando aprobamos en nuestro país un Decreto-ley de medidas de apoyo a trabajadores en situación de desempleo. En ambos casos estamos utilizando los medios a nuestro alcance para frenar cuanto antes la destrucción de empleo y anticipar la recuperación económica. Nunca antes –podemos decir- la política exterior y la interna habían estado tan vinculadas al servicio de una misma finalidad.

 

Estas son, en definitiva, las cinco premisas firmes con las que afrontamos la crisis: dar la cara y estar permanentemente al frente; no vacilar en utilizar responsablemente el impulso público de la reactivación con todos los márgenes de los que disponemos; garantizar la protección y cohesión social; contar con sindicatos y empresarios, y acuerdos con todas las fuerzas políticas; y participar activamente en la gestación de una respuesta internacional coordinada.

 

Son cinco compromisos, cinco guías seguras de la acción del Gobierno. Con las que vamos a combatir las consecuencias de la crisis, frenar la destrucción de empleo y anticipar la recuperación.

 

Creemos que el plan de choque de medidas nacionales e internacionales tiene que ser proporcional en intensidad a la propia intensidad del ajuste que se está produciendo, del que somos plenamente conscientes.

 

Baste recordar que frente a las tasas de crecimiento tanto del empleo como del PIB por encima del 3% a finales de 2007, hemos registrado en el tercer trimestre de 2008 una destrucción de 160.000 puestos de trabajo y el primer descenso intertrimestral del PIB. O baste subrayar que todos los organismos, europeos, internacionales, pronostican una etapa de recesión en los próximos trimestres para las economías desarrolladas.

 

Como sabéis, la pérdida de dinamismo del sector de la construcción residencial se ha extendido a otros sectores de la economía, acuciados también por la crisis de la liquidez internacional, y como consecuencia de ello del crédito.

 

Y los primeros datos que se han publicado del cuarto trimestre, indican que esa situación de desconfianza continúa.

 

Por tanto, a corto plazo, en los meses inmediatos, el objetivo fundamental de la tarea del Gobierno será combatir la evolución negativa del desempleo.

 

Esta es la situación actual, esta es la situación a la que nos estamos enfrentando con todas las armas a nuestro alcance.

 

El Gobierno español, quiero subrayar esto, ha sido uno de los más activos durante estos últimos meses.

 

Hemos actuado desde el primer momento tratando de reaccionar a una situación extraordinariamente fluida, con un deterioro que se venía gestando en el sistema financiero internacional desde hace más de un año, que empezó en agosto del 2007 en Estados Unidos, pero que ha tenido unas consecuencias de una magnitud seguramente impensable y desde luego de gran gravedad.

 

Quiero recordar, sintéticamente, que hemos adoptado cuatro tipos de medidas.

 

· En primer lugar, medidas de carácter financiero, para aumentar la liquidez de las empresas y de las familias. Sólo destacaré ahora las más importantes.

 

Como sabéis, la falta de financiación limita las decisiones de consumo de las familias, y afecta a la capacidad de las empresas no sólo para acometer inversión productiva, sino incluso para llevar a cabo su actividad diaria.

 

En este sentido, se han puesto en marcha dos medidas complementarias entre sí, en coordinación con todos los miembros de la UE, para restablecer, aunque sea de manera progresiva, el normal funcionamiento del mercado de crédito interbancario, que a primeros de octubre llegó a estar absolutamente colapsado, seguramente como nunca se había conocido en los países desarrollados.

 

A tal fin, se ha creado un Fondo para la Adquisición de Activos Financieros dotado con 30 mil millones de euros, ampliable a 50 mil, y dirigido a la compra de activos de máxima calidad. La primera subasta se llevó a cabo el pasado jueves, se han inyectado más de 2.000 millones de euros al sector y el próximo 11 de diciembre se llevará a cabo la segunda, por 5.000 millones de euros.

 

Se ha autorizado también de forma temporal al Estado a conceder avales a las operaciones de financiación que realicen las entidades de crédito residentes en nuestro país hasta un importe máximo de 100.000 millones de euros en 2008 y una cantidad idéntica en 2009. En estos momentos se está finalizando el diseño de la operativa específica de acuerdo siempre con la Comisión Europea.

 

Estas medidas financieras, por ser de magnitud y alcance excepcional, se han concretado en dos decretos leyes que han recibido un amplio respaldo parlamentario, pactando su desarrollo con el principal partido de la oposición.

 

Por otra parte, el Gobierno sigue trabajando para favorecer la liquidez de las empresas, utilizando todos los medios que tiene a su alcance, desde la política fiscal, -favoreciendo aplazamientos y otra serie de medidas-, a las líneas de financiación directa del ICO. En 2009 movilizaremos 29.000 millones de euros para las pymes y los autónomos, una parte de los cuáles, en concreto una línea de 10.000 millones de euros podrá utilizarse por primera vez para financiar el circulante de las PYMES.

 

· En segundo lugar, el Gobierno ha puesto en marcha medidas de a apoyo a las familias.

 

Hemos adoptado una iniciativa que no tenía precedentes, estableciendo una moratoria temporal y parcial en el pago de las cuotas hipotecarias de los ciudadanos desempleados con cargas familiares. Estimamos que con esta medida, podremos ayudar a que cerca de 500.000 de familias tengan una situación más desahogada para hacer frente al compromiso del pago de sus viviendas.

 

Se ha ampliado el plazo en el que los titulares de cuentas ahorro vivienda deben materializar su inversión; se ha concedido un plazo adicional para vender la vivienda habitual cuando previamente se hubiese adquirido otra; y se han adelantado las deducciones por vivienda a las rentas por debajo de los 33.000 euros a través de las retenciones en el IRPF, lo cual dará a un número importante de familias más liquidez mensual por un importe global de más de 2.000 millones de euros.

 

Estas actuaciones, de apoyo a la renta disponible de las familias, se completan con lo que han sido las medidas normativas aplicadas en materia fiscal, que afectan al IRPF y que afectan también al impuesto de sociedades.

 

Y quiero daros un dato: de lo que va de año hemos devuelto a familias y a empresas 14.900 millones de euros, como consecuencia de la reforma del IRPF, de la deducción de los 400 euros, del último tramo de reducción del impuesto de sociedades, y del adelanto de determinadas retenciones. Cerca de 15.000 millones de euros, lo que supone, como sabéis, prácticamente un punto y medio del PIB.

 

Además, esa política fiscal de alivio y de puesta a disposición de la renta de familias, más recursos, continua en los presupuestos de 2009 fundamentalmente a través de la supresión del impuesto de patrimonio, que supondrá poner a las familias 1.800 millones de euros y como sabéis entra en vigor a partir del mes de enero.

 

Y, junto a ello, quiero recordar las medidas de protección social contenidas en los Presupuestos para 2009, en materia de dependencia, de becas, de pensiones mínimas, de ayuda a la vivienda, del programa de educación infantil, de 0 a 3 años, educa3, todo aquello que ha venido constituyendo compromisos esenciales en materia de política social del partido socialista y del Gobierno ante los ciudadanos y que tienen su reflejo exacto en los presupuestos que estamos sacando adelante por la buena tarea del grupo parlamentario y que esperamos que estén en tempo y forma disponibles para afrontar los retos que tenemos por delante.

 

· En tercer lugar, apoyo al sistema financiero primero; segundo, apoyo a las familias y sus rentas, con especial sensibilidad a la situación de familias y personas en desempleo; y en tercer lugar, el empleo, la gran cuestión, el gran objetivo del Gobierno, el gran objetivo de la sociedad, que es frenar la progresiva pérdida de empleo en nuestro país. Proteger a quienes lo pierden y a quienes están en una situación de desempleo. Y debemos recordar que tenemos el momento de mayor protección que ha tenido la democracia a los desempleados, pero nuestra tarea ante todo debe ser facilitar que vuelvan a encontrar ese empleo cuanto antes.

 

Todas las medidas de política económica contribuyen a este fin: las medidas para incrementar la disponibilidad de recursos en las familias y hacer que la demanda recupere fuerza; las medidas para facilitar el crédito, el funcionamiento de las empresas en una situación tan difícil desde el punto de vista del acceso a la liquidez.

 

Pero también hay que actuar directamente en medidas laborales específicas. Algunas ya se han aceptado en el marco del Dialogo Social y otras se están negociando.

 

Hemos contratado a 1.500 orientadores en los servicios públicos de empleo; vamos a bonificar la contratación estable de desempleados con responsabilidades familiares; y vamos a reforzar la posibilidad de que los desempleados impulsen proyectos propios de autoempleo, ampliando la capitalización de las prestaciones por desempleo, hasta el 60%.

 

Y adicionalmente, hemos adoptado una serie de actuaciones para facilitar el ajuste del sector de la construcción, el más afectado por la pérdida de empleo. Se trata de reorientar la actividad hacia áreas alternativas a la de la vivienda libre, que tiene un frenazo evidente: sólo las líneas de financiación para apoyar la VPO, la rehabilitación y la reorientación de vivienda nueva hacia el alquiler van a movilizar 10.000 millones en 2009.

 

Todas estas iniciativas suponen un gran esfuerzo del conjunto de los ciudadanos a través de sus impuestos; las hemos podido tomar sin poner en peligro nuestra estabilidad presupuestaria gracias al esfuerzo de austeridad en el gasto corriente de los presupuestos de 2009 y a los superávits alcanzados en la legislatura anterior. Ello nos ha permitido ser uno de los países desarrollados con el menor nivel de deuda pública, más de 20 puntos sobre el PIB por debajo del promedio de la Unión Monetaria. En cualquier caso, solamente podemos hacer un esfuerzo adicional del gasto público, y por tanto del compromiso del gasto público, con carácter coyuntural, sabéis que nuestro compromiso y nuestro objetivo es hacer el máximo esfuerzo a favor de la estabilidad presupuestaria, que es una garantía del futuro para el país, y especialmente para las futuras generaciones.

 

 

· En cuarto lugar, las medidas de modernización de la economía española:

 

La estrategia del Gobierno en materia económica responde, como es lógico, a las dificultades del corto plazo, pero no podemos olvidar seguir poniendo en marcha un ambicioso programa de reformas a medio y largo plazo, para que nuestra economía sea más competitiva y recupere cuanto antes la senda del crecimiento sano y fuerte.

 

Un nuevo marco regulatorio para el sector servicios, la introducción de competencia en el transporte de mercancías por ferrocarril, un nuevo modelo de gestión aeroportuaria, un nuevo régimen económico de prestación de servicios de los puertos, una reforma de los organismos regulatorios sectoriales, un plan de acción para la reducción de nuestra dependencia del petróleo en un 10 por ciento y una estrategia para reducir las cargas administrativas en un 30 por ciento son actuaciones concretas llamadas a tener gran proyección cara al futuro. Queremos que estén en vigor cuanto antes, y queremos buscar un gran acuerdo político de manera singular con el principal partido de la oposición.

 

Por tanto, medidas para incrementar la financiación de las empresas y del sistema económico y financiero, medidas de ayuda a las familias, de fomento directo de la contratación, de impulso del diálogo social para las reformas en el mercado laboral y de alcance estructural para mejorar nuestra competitividad a medio plazo.

 

Son medidas ya aprobadas, muchas de ellas ya están entrando en vigor y otras lo harán en los próximos meses y desplegarán todos sus efectos en la economía real en los próximos meses y serán útiles, dada la mucha financiación comprometida, para afrontar la grave situación que atravesamos.

 

No obstante, quiero destacar que, incluso en esta situación difícil, especialmente para el empleo, existen factores positivos cuya evolución contribuirá a la recuperación, como la evolución del sector exterior, que presenta unos datos en los últimos meses muy favorables de incremento de nuestras exportaciones de bienes y ello a pesar del fuerte deterioro de nuestros mercados, que todavía crecen al 3%. Y otro factor positivo que estamos viviendo de una manera muy intensa es que el déficit por cuenta corriente se ha corregido ya cerca de dos puntos del PIB en un periodo extraordinariamente breve de plazo. Y la tendencia va a seguir sin duda en esa dirección.

 

Algunos elementos que comprimían la economía de las familias, como el fuerte repunte de la inflación, el precio del petróleo o la subida del euribor, están evolucionando nítidamente en la buena dirección. Y también con bastante rapidez.

 

La inflación se ha reducido más de punto y medio en dos meses. De más del 5 que estábamos en el verano, vamos a situarnos en noviembre en el 2,5 de inflación, lo cual es un descenso muy notable y muy positivo para las familias y para toda la economía. El diferencial con la inflación europea se ha situado en mínimos históricos, dato fundamental para tener un horizonte de mejora de nuestra competitividad en términos relativos. El euribor, con el que se financian la mayor parte de las hipotecas, desde el acuerdo del 12 de octubre del Eurogrupo, y las medidas del Banco Central Europeo lleva 35 días sucesivos de caídas lo que supone situarse al nivel de marzo de 2007. Esta reducción va a suponer 120 euros anuales menos en el coste de la hipoteca media en nuestro país y por fin muchos españoles van a ver que después de una tendencia de tres años de una subida permanente del pago de la cuota de la hipoteca van a ver cómo se va a empezar a reducir progresivamente.

 

Tipos de interés más bajos, que ya tenemos y que previsiblemente seguirán reduciéndose, y precios más bajos, junto al previsible aumento de la financiación para empresas y familias, dibujan un escenario menos severo para la mayoría de ellas en los próximos meses.

 

Pero, además, no hemos dejado de intentar, analizar otras posibles iniciativas, nuevas iniciativas, como las que adoptaremos próximamente siguiendo la recomendaciones de la Cumbre del G-20 y que va a hacer suyas la Unión Europea.

 

Nuevas medidas que deberán tomarse de forma coordinada concitando el mayor número de voluntades posibles, de manera singular con las administraciones territoriales, y que van a estar destinadas a favorecer de una manera intensa la creación de empleo.

 

La Cumbre de Washington del pasado día 15 ha supuesto un avance, un primer avance, ante los retos tan intensos que la comunidad tiene para ordenar el sistema financiero y para ordenar la economía de cara al futuro más inmediato. Tenemos por delante de nosotros una oportunidad única para hacer valer el alto grado de responsabilidad y consenso que hay en la Comunidad Internacional y afrontar de manera específica con determinación la reforma del sistema financiero.

 

Una reordenación, una reforma, cuyo resultado debe hacerse patente en forma de mayores niveles de transparencia y responsabilidad, de marcos de regulación y supervisión más sólidos, y una eliminación de los espacios de opacidad fiscal que resultan insostenibles e indefendibles para el buen funcionamiento del sistema financiero y para las reglas o principios del mismo.

 

La Declaración suscrita en la Cumbre de Washington es tajante en su diagnóstico de las causas de la crisis. La falta de información transparente sobre muchos de los nuevos productos financieros más sofisticados, el comportamiento irresponsable de parte de los gestores de algunas entidades, ha terminado generando una enorme desconfianza en el sistema.

 

Se ha reconocido las deficiencias en los marcos regulatorios y en los sistemas de supervisión, que en muchos casos fallaron a la hora de poner límites a la codicia y a la especulación desenfrenada a la que hemos asistido. Especulación que se produjo en el sistema financiero pero que como hemos visto de una manera tan palpable ha estado también en otros ámbitos decisivos para el funcionamiento de las economías, como las materias primas. Baste recordar que el petróleo estaba en julio a 145 y que ahora apenas supera los 50 dólares el barril. Lo que pone de manifiesto que vivimos un proceso de una formidable especulación.

 

 

El sistema financiero es un instrumento, un instrumento al servicio de las necesidades de la economía real: nunca debió convertirse en una cosa distinta.

 

Los fines son otros. Como el compromiso inaplazable que hemos contraído con aquellos que sufren otra crisis más grave y duradera, más que la del sistema financiero: la crisis de la pobreza, de la miseria y del subdesarrollo. Aquellos países que menos riqueza tienen del mundo van a sufrir sin duda alguna con mucha más virulencia y consecuencias más graves la crisis global. Así lo expresé en la Cumbre de Washington y desde luego fiel y coherente a ese compromiso sí os puedo asegurar que España mantendrá sus compromisos de ayuda al desarrollo. Nos preocupamos de nuestros conciudadanos, de sus problemas y de sus dificultades, pero no nos olvidamos de la miseria y del hambre que hay en el mundo y como país, por dignidad, vamos a seguir contribuyendo con el máximo esfuerzo presupuestario.

 

El consenso giró también en torno a la necesidad de dotar de mayor legitimidad a las instituciones multilaterales, hay que reforzar el papel del FMI como vigilante de la estabilidad del entorno macroeconómico y financiero global, y hay que impulsar su labor de prestamista a economías con dificultades financieras transitorias. A la vez que la gobernabilidad del FMI debe reflejar mejor lo que es en estos momentos la producción, la riqueza económica del mundo y dar lugar a un reequilibrio que se corresponda al papel que en la economía mundial tienen que adquirir los países emergentes.

 

Como sabéis, la inmensa mayoría de los países desarrollados y una buena parte de los países emergentes han puesto planes de apoyo al sistema financiero. Han sido un paso fundamental, imprescindible para frenar un deterioro gravísimo que amenazaba, los últimos días de septiembre y los primeros de octubre, con un auténtico colapso del sistema financiero mundial. Sin descuidar este frente, porque aún estamos lejos de una normalización, ahora es el momento de adoptar decisiones comprometidas en materia de política fiscal, comprometidas y coordinadas en el ámbito de la UE. Medidas destinadas a provocar un impacto directo en la actividad económica y en el empleo. En el plan de acción de Washington se es muy explícito sobre la necesidad de actuar con celeridad para evitar un mayor contagio de los males financieros a la economía real.

 

En este sentido, me he comprometido a presentar en el Congreso, el próximo día 27, nuevas medidas de reactivación directamente vinculadas a la creación de empleo una vez que la Comisión Europea, el día 26, apruebe el marco general, el plan de acción para la reactivación económica de la Unión Europea.

 

 

Estas medidas tendrán como objetivo central la movilización a corto plazo de los recursos públicos para estimular el empleo. Se trata de acelerar infraestructuras, rehabilitación de vivienda, mejora de entornos urbanos que tengan un impacto directo en la mejora la productividad de todo nuestro tejido que genera las infraestructuras y que vertebra nuestro país. Se tratará de actuaciones –insisto- inmediatas, rápidas y muy vinculadas a los entornos locales donde también se genera un gran impacto en la actividad económica.

 

Compañeros y compañeras,

 

Lo que esta sucediendo en la Comunidad Internacional trasciende en realidad la solución a los problemas del sistema financiero y de la economía en general.

 

Es la constatación además de que vivimos en un nuevo escenario donde nadie está aislado, en el que todos dependemos de todos.

 

Es la constatación de que buena parte de los problemas de cada país, o de cada región mundial, dependen de los problemas y de las posibles soluciones que se adopten más allá de las propias fronteras.

 

Así ocurre cuando hablamos de erradicación de la pobreza y del hambre en el mundo; una prioridad que defendemos y a la que sólo se llegará mediante el compromiso internacional real de los más poderosos con los países que más dificultades tienen.

 

Así ocurre con la paz y la seguridad, que deben abordarse bajo el concierto multilateral y el papel central de Naciones Unidas, porque cualquier respuesta de futuro, como se ha venido demostrando en el pasado más inmediato, para afrontar un horizonte de un orden internacional con más paz, más estabilidad y más seguridad, no se podrá hacer de una manera unilateral, sólo de manera multilateral.

 

Y así ocurre también en relación con la lucha frente al cambio climático y por la apuesta de un nuevo modelo energético para las economías del mundo.

 

Compañeros y compañeras, como sabéis, traté y trabajé para asegurar la presencia española en este momento tan trascendental en los foros internacionales donde se van a tomar las decisiones, decisiones del sistema financiero futuro, decisiones sobre la gobernanza global, decisiones sobre los cambios del modelo productivo, decisiones sobre como afrontar la lucha contra la pobreza y el cambio climático.

 

En ese empeño, en mi empeño y el del gobierno de España para estar presentes en estos foros internacionales, lo que late es el deseo y la confianza en nuestra capacidad de contribuir a resolver los problemas globales en la convicción de que nuestra suerte como país, y la suerte de los valores en los que creemos se juega ahí, en ese ámbito internacional, cada vez más.

 

Estamos viviendo por tanto un momento crucial, de grandes cambios, que como los estamos viviendo cotidianamente no acabamos de advertir la trascendencia, el alcance, que tienen.

 

Un momento que apela al debate público y a la unidad. Porque si tenía plenamente sentido plantear públicamente la postulación de España para estar en la reunión de Washington, y de las sucesivas que se celebren con parecidos fines cuasiconstituyentes, era para que los ciudadanos españoles tomáramos conciencia como país de la posición que hemos alcanzado en la comunidad internacional, de la posición alcanzada por nuestro peso económico, desde luego, pero también por nuestra historia –sobre todo por los últimos 30 años de éxito- y por nuestra capacidad de interlocución política en el mundo, en tantas regiones y en tantos países.

 

Tenemos por tanto una gran oportunidad y hay que aprovecharla. Es una oportunidad de país que debemos aprovechar como país. Así la concibo y así me gustaría que la concibieran todas las fuerzas políticas, y de manera singular el principal partido de la oposición.

 

Compañeras y compañeros,

 

Europa. Europa puede ser otra oportunidad en esta crisis, además de un instrumento indispensable para abordarla.

 

La Unión está reaccionando bien, y a España también le va mucho en ello.

 

Europa, a través del Presidente del Consejo, Nicolás Sarkozy, fue impulsora decisiva de la Cumbre de Washington y ahora se dispone a dar una respuesta coordinada de reactivación económica, después de haber dado una respuesta el 12 de octubre a la situación de los sistemas financieros en el ámbito del eurogrupo.

 

Y en estos tiempos de incertidumbre, Europa puede erigirse en el gran foco de certidumbre.

 

La Unión se está revelando esencial tanto para resolver los problemas globales como para resolver los problemas nacionales de todos sus intregrantes. Aquí se nos presenta también una oportunidad de dar un paso adelante que tenemos que aprovechar y que nosotros nos vamos a empeñar en aprovechar.

 

Pronto tendremos un instrumento valioso para ello: la Presidencia española de la Unión en 2010, que hemos empezado a preparar y que nos planteamos con una confesada ambición.

 

Queremos que sirva para dar un impulso europeísta, en la mejor tradición de los proyectos socialistas, y para dar un impulso también a la relación trasantlántica. Y estoy seguro de que vamos a contar para ello con la mejor disposición de la nueva administración norteamericana, con la mejor disposición del Presidente Obama.

 

Dicho esto, creo que no va a hacer mucha falta que insista en la importancia que le debemos conceder, que tienen, las próximas elecciones europeas. Cuando, además, hay pendiente un gran debate político en el que los socialdemócratas nos podemos batir en buena lid para defender el necesario papel regulador y redistribuidor del Estado Social que forma parte de nuestro ADN ideológico. Y que esta crisis ha venido a demostrar como esencial para el bienestar y la seguridad de los ciudadanos.

 

Para nosotros, las elecciones europeas son importantes como tales, y nuestro candidato es muy importante como tal, pues es un candidato excelente, que estoy seguro que, hoy que formalmente le designamos, cuenta con vuestro apoyo… Un apoyo que -permitidme la ironía- incluso podemos hacer explícito. Juan Fernando López Aguilar está a la altura del gran reto que suponen las elecciones Europeas en un momento como éste y en la legislatura que incluye la Presidencia española. Tengo plena confianza en él y se que va ser una voz digna, capaz, comprometida, y responsable en Europa para defender los intereses de Europa, de España y de las ideas socialdemócratas. Nadie duda de que sorprenda a muchos parlamentarios cada vez que haga un discurso por su brillantez y elocuencia.

 

Pero en los próximos meses, los socialistas acudimos a otras dos convocatorias electorales también de mucha importancia.

 

En una, para revalidar una buena gestión, cabal, eficaz, y progresista, la de Emilio Pérez Touriño al frente de la Xunta de Galicia.

 

En otra, para abrir un nuevo tiempo, un tiempo de cambio, de encuentro, de integración, de convivencia, un tiempo que vendrá de la mano de Patxi López.

 

Sabed que la dirección del partido se va a implicar al máximo en estas dos elecciones y yo el primero y que es muy fácil, e ilusionante, hacerlo cuando se trata de apoyar a dos de los mejores compañeros, a dos de los mejores proyectos que tenemos en el PSOE

 

Concluyo refiriéndome a tres temas concretos:

 

Compañeras y compañeros el próximo martes día 25 de es el día internacional de la lucha contra la violencia de género. Os pido a todos el máximo esfuerzo en este compromiso. Unido al liderazgo que el Gobierno con organizaciones sociales está llevando a la práctica con medidas permanentes para arrinconar y desterrar esta lacra tan extendida en nuestra sociedad del machismo criminal.

Este ha de ser un compromiso absolutamente prioritario, profundo y sentido. Hagamos estos días una buena demostración de lo que nos importa, de lo que importa a nuestra sociedad. Hagamos ver a las mujeres que somos los más comprometidos y los que más cerca estamos para erradicar el machismo que increíblemente existe en una sociedad como la española.

 

Segundo, para terminar, quiero hacer una referencia a nuestras Fuerzas Armadas, a nuestros soldados, por la noble tarea que desempeñan en las misiones para garantizar la paz y la seguridad, la paz y la seguridad que tanto apreciamos los españoles.

 

Quiero hacer una mención muy especial a nuestros compatriotas que han perdido la vida asesinados en Afganistán defendiendo esos valores de paz y seguridad. Para ellos el recuerdo de todos los miembros del Comité Federal.

 

En tercer lugar, para terminar. Quiero decirle al ministro del interior que trasmita una vez más a nuestras Fuerzas de Seguridad del Estado nuestro reconocimiento por su entrega, por su dedicación, por la eficacia que están demostrando para librarnos de tantas amenazas, y por haber puesto la senda de la victoria frente a la extorsión y el terror.

 

Quiero deciros que el compromiso a favor de la vida y de la libertad, contra el terror y por la convivencia, ese compromiso que es gran anhelo de la sociedad española es un compromiso que llevamos cada día con la máxima intensidad. Como los hechos están poniendo de manifiesto, ha sido un compromiso desde el primer día, con eficacia policial y con eficacia social porque hoy los violentos, los que practican o amparan el terror, cada día son menos y cada día tienen más vergüenza de poder defender sus ideas entre el conjunto de la sociedad vasca. Alfredo transmite ese reconocimiento que aquí entre nosotros es muy especial para los compañeros del Partido Socialista de Euskadi, por su dignidad y valentía.

 

Termino con una idea, que es la renovación de un compromiso:

 

Hemos gobernado con fidelidad a nuestras señas de identidad, cuando la situación económica era buena. Aprovechamos para hacer avances claros en derechos y en políticas sociales y además saneamos nuestras cuentas públicas.

 

Os aseguro que la misma fidelidad a esas señas de identidad, mayoritarias en la sociedad española, vamos a mantenerlas en este periodo de serias dificultades económicas: la fidelidad con trabajadores, la fidelidad con los más necesitados, la fidelidad con las políticas sociales y de cohesión social. Os puedo asegurar que este Gobierno no se va a dejar llevar por cantos de sirena de aquellos terrenos ideológicos dogmáticos que precisamente han originado tanto daño en el funcionamiento del sistema financiero, haciendo cantos de alabanza a la desregulación, a la flexibilidad, a que el Estado no se entere y a que haya espacios absolutamente opacos e inmunes al funcionamiento de temas que al final afectan a todos los ciudadanos. No nos vamos dejar llevar por esos cantos de sirena y mi compromiso socialdemócrata es hoy más firme que nunca.

 

Y es que, compañeras y compañeros, gobernamos como somos, cuando las cosas van bien y cuando las cosas van menos bien. Gobernamos desde nuestras ideas, desde el sentido de la responsabilidad ante nuestro país, desde la confianza que tenemos en España, desde la seguridad de que remontaremos la situación y que volveremos a una senda de prosperidad y de creación de empleo. Y mientras tanto nuestro objetivo principal será mantener la protección social, la cohesión social y mantener el apoyo a quienes más lo necesitan.

 

Muchas gracias.”

 

 


 



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