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López Aguilar durante su intervención
López Aguilar durante su intervención
Martes, 21 de abril de 2009

Intervención de López Aguilar en Forum Europa

Conferencia del cabeza de lista del PSOE a las elecciones europeas
21/04/09
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“Muy buenos días, amigas y amigos, autoridades. Ante todo, gracias a todos por estar aquí. Gracias al Foro de Nueva Economía por su hospitalidad. Gracias José Luis Rodríguez por la invitación que me cursaste para retomar esta tribuna. Gracias Jesús por tu ejemplo de compromiso con los valores socialistas y por el regalo de tu amistad. Y a todos ustedes, de nuevo muy sentidamente, mi gratitud por compartir conmigo este momento temprano en mañana laboral que nos espera y que por tanto voy a intentar animar con una intervención que quiero comprimir en los próximos 20 minutos para liberar el máximo tiempo a la conversación.

No es la primera vez que tomo la palabra en la tribuna del Foro Nueva Economía. Lo he hecho anteriormente como miembro de la Dirección del Partido Socialista y como Ministro de Justicia, pero en esta ocasión lo hago como candidato al Parlamento Europeo en un proceso electoral que nos espera de forma ya muy próxima el 7J, de manera que entenderán muy bien que venga aquí a hablar de Europa. Y a hablar de Europa en su circunstancia, en una circunstancia en la que una crisis dura y abrupta nos sacude y nos golpea.

Por tanto, sí, voy a hablar de Europa ante la encrucijada, Europa ante la crisis pero también de las posiciones, propuestas y medidas con que el Partido Socialista encara esta crisis, no solamente para superarla en el menor tiempo posible, sino sobre todo para hacerlo en coherencia con nuestros valores. Por tanto, no de cualquier modo ni a cualquier coste.

Para superarla protegiendo al que más la sufre y sobre todo, para aprovechar esta oportunidad para ser mejores, y por lo tanto para aprender las lecciones duras de esta experiencia, que lo está siendo. Vaya si lo está siendo. Y mejor nuestro modelo de crecimiento, de modo que este sufrimiento que nos está causando esta crisis no nos vuelva a suceder en la primera curva del camino. La crisis está siendo seria porque no vivimos simplemente ante una era de cambio, sino ante un cambio de era que nos está mostrando la dimensión planetaria y definitiva de lo humano. Es una crisis global, es una crisis real y es una crisis que tienen rostro humano y ese rostro humano a los socialistas nos importa muy mucho.

La gente que la está padeciendo en carne propia no necesita sus temores y sus angustias, sus dificultades para llegar a fin de mes, para hacer frente a las hipotecas, para poder sacar adelante el futuro de sus hijos, sus familias, sus sueños y sus esperanzas. Porque esas angustias y esos temores son los nuestros, los compartimos, nos hacemos cargo y nos hacemos responsables. Pero al mismo tiempo nos hace falta un diagnóstico certero y claro de qué es lo que nos está pasando, porque esta crisis que se desencadenó abruptamente en el segundo semestre del año pasado no es solamente una turbulencia financiera, ni un desarreglo económico: es una crisis que nos afecta al corazón de nuestros valores, nos golpea en nuestros valores, porque es efectivamente una crisis de valores, de ideas, de idearios, de ideologías, de estrategias que definen políticas públicas, para llevar adelante esas ideas y sobre todo de alianzas, para ser capaces de traducirlas en la práctica.

Y por el momento no sabemos muchas cosas a ciencia cierta de lo que está pasando, pero una sí sabemos: y es que no nos pueden sacar de esta crisis las mismas recetas que nos han conducido al borde del abismo. De manera que las recetas de la ideología ultraliberal y neocon no van a ser las que nos ayuden a superar este bache. Porque es efectivamente la ideología ultraliberal y necocon la que pone su firma a esta secuencia que nos conduce al borde del abismo. La ideología que ha exaltado el desprecio por la gobernanza del mercado y de la economía, el desprecio por la política, el desprecio por lo público, el desprecio por los poderes públicos, el desprecio por el débil y el desprecio por la ética de la responsabilidad de los propios actos.

No es el mercado lo que está en crisis, no, es la exaltación de esa especulación predatoria que juega con los bienes que no tienen repuesto y estalla en la cara de los más débiles y muestra su cara más cruda, para con los seres humanos y para con la naturaleza. De manera que el enfoque con el que debemos afrontar esta crisis tiene que ser el de una apuesta en valores y en ideas. Y decimos con toda claridad desde el Partido Socialista y desde las propuestas del partido socialista que no nos van a sacar de esta crisis los mismos que nos han impulsado las políticas que nos han llevado hasta aquí, porque si les diéramos de nuevo la oportunidad, nos conducirían al fracaso en la primera curva de nuestro esfuerzo por la recuperación. Y desde luego no la deben pagar los que no la han provocado y sin embargo son las que más la sufren.

Ante esta crisis hay dos caminos, como en toda encrucijada y se dirimen también. Apostando democráticamente. Por un lado un camino que mira a la derecha. Esa derecha que propende el regreso a lo local, a lo pequeño, que se encierra en si misma cuando el mundo se abre ante nosotros. Esa derecha por tanto propensa a la exaltación del nacionalismo y del proteccionismo. Que opone respuestas simples, pero lamentablemente equivocadas a problemas muy complejos y por tanto connive con la demagogia y con el populismo a partir de la explotación del miedo al otro y de rechazo al futuro.

Y hay un camino alternativo: es el camino que yo identifico con los valores progresistas que yo profeso, el camino de la izquierda, el camino que nos enseña la integración de la diversidad, la comprensión de lo complejo, la respuesta de la esperanza frente al miedo. La respuesta nos enseña a ver en cada crisis, en cada dificultad, una oportunidad en la confianza de que lo mejor puede estar todavía por venir si somos capaces de dar de nosotros lo mejor.

También en España hay una disyuntiva que se dirime democráticamente. Por un lado una derecha que en esta cita con las urnas que nos dirige al 7 de junio no va a hablar ni un solo segundo ni de Europa ni de la crisis. Lo estamos viendo ya, es muy transparente. No va a hablar de Europa porque su monomanía transparente es la obsesión por la recuperación del poder en la política nacional y no va a hablar de la crisis como no lo está haciendo para aportar ninguna solución ni ninguna alternativa, sino exclusivamente para galopar la crisis en su hambre atrasada de poder con un único objetivo, la Moncloa.

Pero hay un camino en la izquierda, que es el que se pone al frente de las dificultades que estamos pasando y el que afirma con claridad que, claro que sí, vamos a salir de esta dificultad y vamos a salir de este bache. Pero no vamos a salir de cualquier manera ni pasando por encima de quien sea, ni vamos a salir a costa de los que más sufren y menos tienen. Vamos a salir garantizando nuestro modelo social, garantizando nuestro compromiso con valores y con la protección de los que menos tienen.

Y vamos aprovechar esta oportunidad para ser mejores, para mejorar nuestro modelo de crecimiento. Es el modelo por el que está apostando el Gobierno de España porque de su mano, el Partido Socialista entiende esta cita con las elecciones europeas como una oportunidad para la recuperación económica y la mejora de nuestro modelo de crecimiento y consecuentemente de nuestro bienestar y cohesión social. Mientras que el PP está identificando en esta cita con las urnas exclusivamente una oportunidad de explotar este malestar y este sufrimiento de cuyas causas profundas se desentiende en su hambre atrasada de Moncloa.

Pues bien, la crisis sí es enorme y para responderla nos hace falta una Europa a la altura de la crisis, una Europa de la envergadura de la crisis, es decir una Europa igualmente enorme. No igual de fuerte e intensa, sino todavía más fuerte y unida y con sentido social y de propósito y de liderazgo. No nos basta por tanto, cualquier Europa, no nos vale cualquier Europa, hace falta una Europa profundamente comprometida con su modelo social, el que nos ha hecho mejores cuando nos ha hecho europeos, el que ha hecho que los españoles nos hayamos sentido tan orgullosos de habernos mejorado cuando abrazamos la adhesión a la Comunidad Europea hace más de 20 años.

Durante los últimos años, Europa ha estado escorada a la derecha. Lo ha estado por la composición del PE, lo ha estado por la composición de los gobiernos de los 27 Estados miembros con una clara mayoría de gobiernos conservadores con algún gobierno orientado al populismo. Y consiguientemente eso se ha proyectado también sobre la composición de la Comisión Europea. Pues este es el momento que nos hace falta más Europa que nunca, este es el momento en el que nos hace falta Europa más que nunca, y nos hace falta mirar al PE. No solamente porque va a ser el Parlamento más decisivo, el Parlamento más importante de la historia. Un Parlamento decisivo en la conformación de la Comisión, en la legitimación, orientación y terminación en su caso del trabajo de la Comisión, un Parlamento que va a manejar el presupuesto más voluminoso de la historia de la construcción europea. Un Parlamento codecisor en la legislación europea y un Parlamento que va a salir espectacularmente reforzado de la previsible entrada en vigor del Tratado de Lisboa, ojalá, durante presidencia española en el primer semestre del 2010.

Pero precisamente por la gravedad de la crisis y el papel fundamental de Europa para superar la crisis, estas elecciones son seguramente las más importantes de la historia.

Tenemos ocasión el 7 de junio de reafirmar este ADN social de la construcción europea, esta identidad de la UE como un referente mundial, como un espejo en el que el mundo, como un espejo en el que los españoles nos hemos mirado durante más de 20 años. Pero para reafirmar nuestro compromiso con un proyecto cargado de sentido social que esté en disposición, por tanto, de frenar la deriva antisocial causada por la hegemonía de la derecha a las que hemos asistido en los últimos años.

La secuencia descrita por el PE en ésta última legislatura ofrece algunos brillantes ejemplos, de hasta que punto cuenta que haya una presencia influyente de los valores progresistas en el PE. Lo pusimos de manifiesto cuando fuimos capaces de hacer frente a los aspectos más agresivamente antisociales de la directiva servicios, de liberalización de servicios, la conocida como directiva Bolkstein, hasta el punto de que este nombre ha pasado a resonar como un eco de malas noticias que pueden provenir de la construcción socialista. Y los pusimos de manifiesto cuando de la mano del liderazgo de un compañero socialista en el PE, Alejandro Cercas, fuimos capaces de frenar la directiva de las 65 horas que tenía como objetivo dinamitar la construcción del derecho del trabajo que nos ha costado erigir más de 100 años desde el sufrimiento en la historia de la Organización Internacional del Trabajo en 1917 no habíamos visto una directiva tan claramente orientada a la trituración de los derechos de los trabajadores.

Que un Parlamento con vocación progresista y compromiso social puede marcar la diferencia. Depende de la ciudadanía. Y que el voto cuenta, nos lo ha enseñado el proceso que hemos vivido y al que hemos asistido apasionadamente en la otra orilla del Atlántico, cuando la sociedad estadounidense ha sido capaz de expresar su hartazgo con respecto de esa apoteosis de la ideología ultraliberal y neocon que llevó el sello de la presidencia Bush y apostar por el cambio tan enérgico como podían elegir, el cambio que representa el presidente Obama.

Y es por eso que en esta campaña nos vamos a emplear a fondo en movilizar el ánimo y la voluntad de cambio en esta otra orilla del Atlántico y especialmente a la gente joven, a la que pertenece por entero el futuro, para decirle a la gente joven que cada generación puede cumplir una tarea en la conquista del futuro. Y si puede debe, tiene el deber moral de conquistar sus propios derechos y de dar su propio paso en la conquista del futuro. Jesús acaba de evocar una generación que se identificó con la construcción en España de una democracia constitucional. Se ha hecho historia. La gente joven tiene la oportunidad de hacer historia apostando por un mundo que en el inmediato futuro se parezca más a los valores de Obama, al mundo de Obama y menos a la página que en los EEUU acaba de ser pasada democráticamente, al mundo de Bush.

Creo que esto marca también una diferencia con respecto de la derecha y de la izquierda en Europa y en España. Tenemos por tanto un proyecto para Europa y quiero comentar ante ustedes de forma apretada algunas de las medidas y propuestas con que los socialistas concurrimos a estas elecciones por el PE convencidos de que tenemos una oportunidad para ser mejores superando la crisis y mejorando la vida de la gente pensando sobre todo en los que más la sufren.

En primer lugar quiero celebrar la incorporación de España a una cita con la historia. Por primera vez primero en la fila. Es la que nos ha permitido aportar a la propuesta de relanzamiento y definición de una nueva arquitectura económica y financiera para la gobernanza económica global desde el G20. Este nuevo foro de entendimiento que hemos visto actuar los días 1 y 2 de abril en la capital británica. Porque el G20 ha puesto en marcha una agenda de marcado carácter progresista. Es una agenda comprometida con los estímulos fiscales y los estímulos al empleo, por tanto, con la recuperación económica y con la recuperación del empleo. Pero también con la supervisión y con la regulación frente a la exaltación de la ausencia de supervisión y al desprecio por la regulación, por la transparencia y por la responsabilidad, no solamente en lo relativo a las retribuciones de los grandes ejecutivos de las grandes corporaciones financieras que se han constituido -de acuerdo con cualquier análisis- en un incentivo objetivo irrefrenable a la codicia y a la avaricia que ha acabado llevándonos a todos al abismo sino también con la erradicación con los paraísos fiscales.

El G20 ha emitido un mensaje de compromiso con una equidad y sostenibilidad para la economía del mundo que nos espera y también con los Objetivos del Milenio en la comprensión de que debemos apostar por la erradicación de la desigualdad a escala global, a escala planetaria si es que no queremos tropezarnos con estas dificultades en la primera curva del camino. Pues bien, abogando por la regulación y garantizando estabilidad financiera, mayor y mejor integración de las economías mundiales, España ha aportado de forma decisiva en el dibujo, en la delineación de este nuevo guión para la historia demostrando, desde el G20, que la concertación es el mejor instrumento y más eficaz para afrontar la crisis y para salir de la crisis. No la división ni la confrontación entre una supuesta nueva Europa, frente a una supuesta vieja Europa. Si no desde el multilateralismo, el diálogo y la cooperación, una apuesta resuelta por la concertación en la prosecución de objetivos compartidos. Son los objetivos que reafirman el valor del modelo social europeo en modo que ese futuro que nos aguarda no puede transigir con el deterioro de las condiciones sociales, ni de las prestaciones sociales, ni de los derechos sociales, ni abrirle cauce a la recuperación económica a base de exportar el malestar, explotar a las personas y la competición desaforada a la baja entre los estándares de protección social menos aún entre Estados Miembros de la UE.

Esto significa que desde el PE los socialistas nos vamos a oponer al dumping social y a los aspectos más agresivamente antisociales de lo que se ha denominado la dinámica de las deslocalizaciones, que se desresponsabiliza de los efectos destructivos, de la huella de destrucción no solamente social sino moral, que va dejando atrás. Somos muy conscientes de que esta crisis está destruyendo empleo y esperanzas y de forma más acusada sabemos por qué en España que en ningún otro país de la UE.

Y es por eso que somos conscientes también de que Europa, y España en Europa, tiene que pisar el acelerador de la inversión pública en infraestructura y en política social con el objetivo puesto en la recuperación del empleo. Es la prioridad absoluta, no podemos hacerlo compitiendo a la baja en la erosión de las prestaciones sociales, sino a base precisamente de pisar el acelerador sobre la oferta de incentivos públicos y estímulos fiscales a sectores que sean especialmente relevantes en la reactivación de la actividad económica y del empleo.

En España tenemos claro de que estamos hablando cuando estamos hablando de esto: energías alternativas, energías renovables, biotecnología, biomedicina, nanotecnología, el desarrollo de las infraestructuras del transporte y de las telecomunicaciones, la rehabilitación y renovación urbana y el turismo sostenible. Son los objetivos prioritarios para poner en marcha un modelo de crecimiento que no bascule como ha basculado el modelo de crecimiento español durante demasiado tiempo en un claro defecto de competitividad y productividad, en la incorporación de mano de obra barata, en la esquilmación del territorio, con toda la devastación medioambiental que eso nos ha producido en los últimos años y en el que la UE ha acabado tomando buena nota. Esto significa hacer una apuesta por un giro verde, un futuro más verde, una economía más verde, para España y para Europa. Y aquí el partido socialista reafirma su compromiso en la prevención del cambio climático.

España está progresando de forma sobresaliente en la asunción de este riesgo y por tanto a la hora de hacer frente a esta que, no es ya una amenaza, sino un mal cierto. Lo estamos haciendo a través de la incorporación de energía eólica en el que nuestro rendimiento en los últimos años es muy espectacular y de energía fotovoltaica. España se ha sumado al compromiso en el marco de la UE de alcanzar en el horizonte de 2020 la reducción de un 20% de los gases contaminantes a la atmósfera y la incorporación de un 20% de energías renovables. Pero es nuestra agenda doblar la apuesta, y por tanto afirmar el compromiso de España de propender al 30 y al 40% en 2020 en la reducción de gases contaminantes y sobre todo en la incorporación de energías renovables. Porque sino no somos capaces de atender esta cita y de hacerlo, ahora puede que sencillamente no haya ninguna otra oportunidad antes de que sea tarde para actuar juntos, unidos y remando en el sentido que nos exige la historia.

España ha dado también un ejemplo sobresaliente a la hora de empujar en la UE en favor de la toma de conciencia de una de las dimensiones más sensibles de la globalización, es la que afecta a los flujos migratorios. España apuesta por la ordenación de los flujos migratorios, claro que sí, y España apuesta por tanto por una inmigración ordenada, pero al mismo tiempo respetuosa con la radicalmente igual dignidad de todos los seres humanos, lo que quiere decir también de los extranjeros y de los inmigrantes cualquiera que sea su situación en España. El Pacto de Inmigración y Asilo, que ha sido firmado el año pasado durante presidencia francesa, recibe la inspiración clara del liderazgo español en la materia y ahí están recibidos los tres pilares de nuestra política en este ámbito. Una apuesta por la ordenación allí donde antes había desorden de la inmigración. Una apuesta por la lucha sin cuartel contra los tráficos ilícitos y su dimensión criminalmente relevante, político-criminalmente relevante que es la explotación de personas. Por tanto eso que llamamos convencionalmente las mafias que trafican con personas deben saber que desde España vamos a emplearnos a fondo por agotar nuestra responsabilidad en el combate político-criminal contra esta forma de criminalidad transnacional. Pero al mismo tiempo y también, el respeto a la dignidad de las personas, por tanto a los derechos de los inmigrantes y un esfuerzo sensible y continuado por su integración social.

No puedo dejar de subrayar la sensibilidad que en este ámbito tiene la continuidad física de España, frontera sur de la UE, con el continente africano. He subrayado muchas veces que no hay diferencia de renta más escalofriante entre países vecinos en el planeta tierra que la que media entre España y su vecino en el norte del continente africano, que como todo el mundo sabe no es lo más desaventajado del continente africano.

Si hemos sido capaces de poner en marcha planes multimillonarios o multimillonarios planes de rescate a entidades financieras en peligro antes de que colapsasen o se derrumbasen ante nuestros ojos, es nuestra obligación moral invertir al menos lo mismo en un plan de rescate del continente africano. Hemos vivido demasiado tiempo de espaldas al continente africano pero el continente africano ya no vive de espaldas a esa fortaleza de bienestar y de progreso que es como se visiona a la UE desde nuestra frontera sur. Si nosotros no atendemos al continente africano, el continente africano de todos modos se va a ocupar de nosotros y es nuestro deber moral por tanto poner en marcha un plan de rescate a favor de África, porque África toca a nuestra puerta.

No puedo subrayarlo lo bastante, teniendo la conciencia escarnecida que tengo de esa desigualdad proviniendo de una comunidad autónoma que como la Canaria o como la de Andalucía o como Ceuta y Melilla ha vivido durante cientos de años de espaldas a la inminencia de este drama, de esta tragedia de abandono y de postergación que resulta inaplazable como reto moral de la humanidad.

Y ello nos enlaza con otro compromiso europeo en el que España, después de 20 años de adhesión a la Comunidad Europea, puede sacar pecho justamente porque está en la frontera no del sobresaliente, sino de la matrícula de honor que es el del compromiso con la ayuda al desarrollo, el compromiso con la ayuda. Allí donde la derecha se ha distinguido por la ayuda de compromiso, el Gobierno socialista se distinguido por el compromiso por la ayuda. Hemos doblado la ayuda al desarrollo en la primera legislatura bajo presidencia de José Luís Rodríguez Zapatero. La hemos triplicado en África en un plan sin precedentes en presencia y en aportación constructiva a la reparación de las desdichas del continente africano. Podemos imaginar cuanto más y mejor podríamos hacer si mancomunásemos nuestros esfuerzos en lugar de actuar de manera sincopada y fragmentaria todos los países de la UE fuésemos capaces de ayudar a ayudar y ayudarnos los unos a los otros a ser de más ayuda, de más eficaz ayuda en el continente africano.

Pues ese es el objetivo que tenemos que alcanzar en el conjunto de la UE, poniendo en común nuestras fuerzas. Vamos a alcanzar en el futuro inmediato, en la próxima mitad de la legislatura, nuestra meta de honrar los Objetivos del Milenio como firma española, debemos hacerlo por entero con firma europea. Si vamos a incrementar hasta el 0.7% nuestra ayuda al desarrollo en 2012 debemos conseguir que toda la UE cumpla ese objetivo del milenio en 2015, por tanto, en el marco de la próxima legislatura del PE.

Todo ello hace que tengamos mucha conciencia de cuánto importa apostar democráticamente cuando nos llaman las urnas, de cuánto nos importa efectivamente dar señales de vida. Cuando las urnas nos convocan somos ciudadanos y del mismo modo que somos ciudadanos de nuestra villa, de nuestra comunidad autónoma, nos importa votar al alcalde, a la alcaldesa, al presidente, a la presidenta de nuestra comunidad autónoma, al presidente, a la presidenta del Gobierno de España, nos importa y muchísimo dar señales de vida cuando la urna europea se abre para una apuesta de ciudadanía, porque es nuestra ciudadanía.

El PE no es una instancia remota ni una galaxia exterior, somos nosotros, los europeos, los que estamos ahí representados. Y Europa somos nosotros, con nuestra dimensión de ciudadanía que nos enriquece y nos mejora en la medida en que se multiplica. Ciudadano como soy de mi tierra canaria, soy ciudadano español, soy ciudadano europeo exactamente lo mismo que otros 45 millones de conciudadanos de este país que tenemos una oportunidad de apostar. Y los socialistas nos vamos a emplear a fondo para explicar las mejores razones y los mejores motivos para ir a la urna el próxima 7 de junio. Porque es el futuro el que nos espera, un futuro en el que tenemos que realzar nuestra apuesta por las energías renovables, por la reducción de gases contaminantes a la atmósfera, por el giro al verde, por la regulación, la supervisión, la responsabilidad, la transparencia, la ética de la responsabilidad en la gobernanza económica global, con la política solidaria en modo que podamos entre todos construir la Europa que queremos y no la Europa que tememos. Y que hagamos de Europa, como los americanos han construido el sueño americano, un sueño que merezca ser soñado.

Muchas gracias”


 


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