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Fernando Hernández Bernal

El profesional de la política versus Sanlúcar

27 Julio 09

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Hoy en día, en esta sociedad de la información en la que disponemos de muchos métodos y formas para informarnos e informar de lo que a nuestro alrededor acontece, los simpatizantes y militantes socialistas no debemos consentir que los ciudadanos de Sanlúcar interioricen como si de una verdad absoluta se tratara, lo que algún político local lleva contando durante tantos años. Más si este político hace todo lo posible por medrar en el poder o añora algún cargo de responsabilidad que ha podido tener alguna vez por avatares lógicos de la democracia.

El grado de credibilidad y transparencia de un político es inversamente proporcional al tiempo que lleva medrando en política. Este político, que “a priori” llega a la política para hacer algo bueno para y por sus ciudadanos, si le añadimos el factor tiempo como si fuera una ecuación, el resultado es que a lo largo de los años acaba haciendo algo bueno, pero para su interés particular. En este punto ya no defiende los intereses de los ciudadanos sino solamente el suyo particular.

Este tipo de persona, que por todos los medios trata de mantenerse en política a toda costa y que han perdido la esencia que al principio tenían de “hacer el bien” para su ciudad, pasan a convertirse en un político profesional. Este político cuando llega a este nivel, no sabe hacer otra cosa que esta, es decir si ha sido albañil, profesor, guardia civil o bombero, se ha olvidado de desempeñar esa profesión y termina por dejarla, ya que ha interiorizado que “se vive muy bien de la política”.

Este tipo de político lleva muchos años haciendo daño a esta ciudad, solo o en unión de otros, y hay que reconocer la culpa de todos. Este tipo de político profesional que siempre intenta utilizar a las personas ocultando la verdad, manipulando las informaciones, dilapidando el interés general en beneficio del interés particular, este último ya convertido en profesional; y siempre atentando con los principios de legalidad y democráticos, sobre todo cuando no ha estado gobernando y si quieren que lo hagan quienes están gobernando. Este político profesional, que nada la importa el mensaje de la ciudadanía a través de las urnas, que sigue utilizando como sus mejores armas, el descrédito personal de sus oponentes políticos, la demagogia pura y dura y la manipulación de las informaciones en función de sus intereses.

No hay nada más bajo, que meter miedo a la gente, que utilizar la sensibilidad de las personas que están pasando malos momentos por encontrase en desempleo, solo para beneficio propio, para mantenerse en primera línea política, para captar la atención de los medios de comunicación, ante la falta de ideas, la falta de propuestas para poder intentar sacar entre todos a estas personas de la situación en la que se encuentran. Esta es la estrategia de este tipo de político profesional, desinformar a los ciudadanos, no rectificar nunca. Aunque hace amagos, como en la investidura de la Alcaldesa dándole un voto de confianza que ni el mismo se creía, porque ya ese día tenía la indigestión que le provocaba la posibilidad de no gobernar, es difícil caer dos veces en el mismo error, que caímos los socialistas, y que siempre tendremos que pedirle perdón a los ciudadanos de este pueblo por ese error.

Este político profesional es el populismo puro, en todos los temas importantes para la ciudad. Es siempre la falta de respecto a la democracia que habló en las urnas, no acepta el lugar que le ha tocado vivir en esta legislatura y siempre deslegitima a los partidos políticos gobernantes de pleno derecho, en sus decisiones, pero lo que es más grave, engañando a la gente e intentado hacerles ver que es fácil saltarse la legalidad vigente. Y erróneamente siguen pensado que sus votos valen más que los del resto.
 

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